Cuando un diente duele de forma intensa y persistente, o cuando una radiografía revela que la pulpa dental está comprometida, el camino para conservar esa pieza suele ser la endodoncia, conocida popularmente como tratamiento de conducto.
En Consciencia Odontológica, la Dra. Rocío del Pilar Rodríguez Hoyos realiza tratamientos de conducto con técnica actualizada para pacientes de todo el Gran Mendoza. Esta guía explica qué es el procedimiento, cuándo se indica y qué esperar antes, durante y después.
¿Qué es la endodoncia?
La endodoncia es el tratamiento que interviene sobre la pulpa dental: el tejido blando que ocupa el interior del diente, formado por nervios, vasos sanguíneos y tejido conjuntivo. Cuando la pulpa se inflama de forma irreversible o se necrosa (muere), corresponde removerla para eliminar la infección y conservar la pieza.
El nombre “tratamiento de conducto” se refiere a los conductos radiculares, los canales internos del diente por donde pasa la pulpa. El procedimiento limpia esos conductos, retira el tejido afectado y los sella para evitar que la infección regrese.
El resultado es un diente que ya no tiene pulpa viva pero que sigue siendo funcional: mastica, recibe la presión normal del contacto con las piezas antagonistas y —restaurado adecuadamente con una corona después del conducto— puede durar muchos años.
¿Cuándo se necesita un tratamiento de conducto?
El conducto se indica cuando la pulpa dental está afectada de forma irreversible. Las causas más frecuentes son:
Caries profunda: una caries que avanzó en el tiempo llega eventualmente a la pulpa. En ese punto, el dolor suele ser intenso, espontáneo y a veces continuo. La alternativa a la extracción es el tratamiento de conducto.
Fractura o traumatismo dental: un golpe puede comprometer la pulpa directamente o afectar el aporte sanguíneo de la raíz. En esos casos, la pulpa puede necrosarse y la lesión se detecta en una radiografía de control.
Infección crónica: a veces la pulpa se necrosa de forma silenciosa y la infección se propaga hacia el hueso que rodea la punta de la raíz, formando un granuloma o un quiste. Esto se detecta en la radiografía como una imagen característica en la zona de la raíz.
Pulpitis irreversible: inflamación de la pulpa que ya no revierte con tratamiento conservador. El síntoma predominante es el dolor: sensibilidad prolongada al frío o calor, dolor al morder, o dolor espontáneo.
Cómo es el procedimiento
La endodoncia se realiza con anestesia local. El procedimiento es prácticamente indoloro durante la sesión; el malestar posterior es leve y se controla con analgésicos habituales.
El proceso típico tiene tres etapas:
1. Apertura y exploración: se accede al interior del diente, se localiza la entrada de los conductos y se evalúa su longitud y anatomía. Los dientes tienen entre uno y cuatro conductos según el tipo de pieza (un incisivo tiene un solo conducto; un molar puede tener tres o cuatro).
2. Limpieza y conformación: con instrumental de precisión (limas), se retira el tejido pulpar, se elimina la infección y se da forma a los conductos para prepararlos para el sellado. Durante esta etapa se usan irrigaciones con soluciones antisépticas.
3. Obturación: los conductos limpios se sellan con un material biocompatible (generalmente gutapercha) para evitar la recontaminación. El diente queda sellado.
En la mayoría de los casos simples, la endodoncia se completa en una o dos sesiones. Los casos con infección activa o anatomía compleja pueden requerir más sesiones.
Después del conducto, el diente necesita una restauración definitiva, generalmente una corona, para protegerlo y restaurar su función a largo plazo.
¿Duele el tratamiento de conducto?
Es la pregunta que más hacen los pacientes que llegan al consultorio habiendo postergado la consulta por temor.
La respuesta honesta es: con anestesia local, el procedimiento no duele. Lo que genera dolor es el proceso infeccioso previo, no el tratamiento en sí. En casos con infección aguda la anestesia puede tardar un poco más en hacer efecto completo, y por eso la odontóloga trabaja siempre verificando que el paciente esté cómodo.
El malestar posterior —sensibilidad al morder, leve inflamación los primeros días— es normal y responde bien a analgésicos comunes como ibuprofeno o paracetamol.
La Dra. Rocío trabaja con tiempo y criterio clínico acumulado: informa al paciente en cada etapa qué se está haciendo y qué esperar.
Cobertura y financiación
El tratamiento de conducto puede estar incluido en la cobertura de obras sociales y prepagas, aunque el alcance varía según el plan contratado. En Consciencia Odontológica trabajamos con las obras sociales y prepagas encuadradas en el Círculo Odontológico de Mendoza y la Federación Odontológica de Mendoza. Consultanos por la tuya antes de la primera visita y te confirmamos.
Para particulares, se ofrecen planes de financiación.
¿Cuándo buscar turno?
Si tenés dolor dental intenso, sensibilidad prolongada al frío o al calor, encía hinchada o con un “grano” cerca de un diente, o si un odontólogo previo te indicó que necesitás un conducto: cuanto antes consultes, mejor.
La infección dental avanza con el tiempo y puede comprometer el hueso que sostiene la pieza. Atenderla a tiempo simplifica el tratamiento y aumenta las chances de conservar el diente.
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Consultorio en Villa Nueva, Guaymallén. Atendemos pacientes de todo el Gran Mendoza.
Dra. Rocío del Pilar Rodríguez Hoyos · Matrícula MP 1078 · Consciencia Odontológica · Villa Nueva, Guaymallén, Mendoza